domingo, 22 de junio de 2014

Andro Queen



Luca luciendo su peluca
(Esta imagen pertenece a "La peluca de Luca. Un cuento para valientes": www.lapelucadeluca.com)

Mopito y yo tenemos una canción. No es una canción muy apropiada para el tipo de relación que nos une ya que cuenta la historia de un transexual. Pero es lo que pasa con las canciones en inglés, que uno no se entera muy bien de lo que está escuchando hasta que ya es demasiado tarde. La culpa es de Pedro, por supuesto, que nos bombardeó con los Pixies en los días posteriores a nuestra salida del hospital, cuando yo tenía las hormonas revoloteando a mi alrededor cual cien mil jilgueros. Así que cada vez que la escuchaba y miraba al churumbel en mi regazo me ponía a llorar desconsoladamente. Más adelante, después de retorcer mucho el hilo de los pensamientos, me he dado cuenta de que quizás no esté tan mal que Mopito y yo compartamos esta canción.

Quiero a Mopito más que a mi vida. Pero lo quiero libre. Libre para que haga lo que quiera con su cuerpo. Libre para que elija su animal preferido y su color favorito sin que nadie le presione. Libre para amar a quien crea que debe amar. Libre para disfrutar como él crea conveniente. Libre para vestir traje, falda o camisa. Libre para andar despacito o para correr sin aliento. Quiero que entienda que los demás también son libres para hacer lo que quieran con su cuerpo, para elegir su animal y su color favoritos, para amar, para reír, para andar o brincar. No tengo ni idea de cómo voy a enseñarle esto. Quizás me ayude el cuento La Peluca de Luca que encontré el otro día en la Feria del Libro y quizás también lo hagan otros cuentos y otros juegos o lo haga nuestra canción.

Las señoras me seguirán deseando que sea guapo, listo, alto, rubio. Que sea médico o abogado. Que le gusten los tomates. Que le guste montar en bicicleta. Que le guste hacer el pino. Que sea deportista. Que sea divertido. Que sea elegante, que tenga buenos modales. Pues señoras yo sólo espero que se sienta libre para ser feliz. Que se sienta libre hasta de su madre. Tal vez espere alguna cosa más, pero poco más.

martes, 17 de junio de 2014

El gato, el elefante y las ranas




Cuando recuerdo la historia de cómo han acabado formando parte de nuestra familia un gato, un elefante y dos ranas, me doy cuenta de la poquita idea que tenía yo de cómo iba a ser esto de la maternidad. El tema de dormir a un bebé era uno de los que me tenía más despistada. En mi cabeza la cosa no daba para mucho: cuando el niño tuviera sueño, lo arrullaría un par de minutos, le cantaría una nana y lo metería en la cuna donde se quedaría tan tranquilo. Sobre el colecho no recuerdo haber tenido una opinión muy elaborada. Supongo que pensaba que dormir con tu bebé al final era una decisión personal. Pero mi voluntad era firme: yo seguiría compartiendo la cama únicamente con Pedro.

Sin embargo, la realidad se impone casi siempre a base de golpes. Las tomas al principio eran interminables y tumbada en la cama de madrugada, con el niño al pecho, era incapaz de mantenerme despierta. Así que me dormía y Mopito, recostado a mi lado, también se dormía. Y cuando se despertaba reclamando la otra teta, me daba la vuelta y me decía a mí misma: “esta vez sí, aguantaré despierta”. Así empezó todo.

A mi padre nunca le pareció normal esto de que durmiéramos con el niño y un día decidió consultar a los oráculos. Y los oráculos le contaron la historia de unos muñecos llamados doudous o dudús, ligeros y suaves, de aspecto parecido a un trapo. Yo tenía que dormir un par de noches con uno de estos muñecos para que se impregnara con mi olor. Después debía colocarlo cerquita del niño, en la cuna. Así llegaron a casa el gato y la primera rana. Seguimos las directrices de los oráculos y al principio no funcionó. Pero luego sí. Y flipamos mucho. Sólo había que colocar al niño estratégicamente, abrazando al dudú y con su nariz rozando la tela. Tras el éxito, la familia se amplió con el elefante, y algunas semanas después se completaría con la segunda rana, un regalo de mi buen amigo Manu.

Aunque ninguno de estos bichitos ha conseguido que el churumbel se duerma solo, nos han servido para depositar al niño ya dormido en la cuna: el influjo mágico del dudú evitaba que se despertara a los dos segundos. Además han sido un complemento perfecto para ese complicado proceso denominado “hacer el ninja” que ya he descrito en otro lugar. El muñeco funciona aquí como sustituto de la teta cuando la teta necesita un poco de espacio para sí misma.

lunes, 9 de junio de 2014

De libreros y otros bichos extraños




Como buenos madrileños que somos, la primavera nunca es tal si no la culminamos con un paseo por los Jardines del Buen Retiro y su Feria del Libro. Allí nos espera cada temporada nuestro librero feliz. Cada vez con más canas, aguarda en la caseta número 360, atendiendo a esas señoras que le piden un libro más gordo, porque a ellas les gustan los libros gordos. Después de unos segundos nos reconoce. Le recuerdo los libros que nos ha ido recomendando a lo largo de los años. Natalia Ginzburg, Cesare Pavese, Muriel Spark. Nos escudriña a través de sus gafas, y hace un repaso mental de toda la novela del siglo XX. Al final se decide, se pone de puntillas y saca de una estantería El Mensajero, de L.P. Hartley. Nos lo llevamos y nos despedimos hasta el año que viene.

Un poco más adelante un montón de niños locos se agolpan en la caseta de Kiriku y la Bruja. A duras penas consigo llegar hasta el mostrador donde se despliegan libros de todas las formas, de todos los colores. Por fin tengo un motivo para acercarme a estos ejemplares preciosos que había dejado atrás hace tanto tiempo. De entre todos elijo dos, el primero lleno de colores y texturas, con los nombres de los animales; el otro con un bicho raro, un cuento estupendo, sin moraleja, como me gustan los cuentos. Y salgo de la marabunta con ellos bien agarrados bajo el brazo, como si fueran un tesoro.

La última parada es otra obligatoria en nuestro recorrido habitual, la caseta de la Librería de Mujeres. Allí también nos dejamos aconsejar y nos llevamos dos libros, uno para nosotros y otro para Mopito, La Peluca de Luca, del que espero hablaros otro día. Como siempre, en el metro de vuelta a casa sacamos nuestras adquisiciones de las bolsas y hacemos recuento. Y nos percatamos de que, igual que ha ocurrido en nuestra cama, en nuestro armario, en nuestro cuarto de baño, el pequeño de la casa ha vuelto a ganar la partida.


martes, 3 de junio de 2014

Liebster Award




Hace unos días me encontré con una enorme y grata sorpresa: desde el blog “Mamás al borde de un ataque de besoshan premiado a Sin Chupete con un Liebster Award. Hasta hace poco no tenía ni idea de que estas cosas existían. Resulta que en la llamada blogosfera circulan un sinfín de premios que se conceden los blogueros entre sí, y que básicamente sirven para crear redes y darse a conocer. Tiene algo menos de glamour que un Grammy, no digo yo que no, pero no os preocupéis que ya me he puesto manos a la obra para que también me nominen a ese el año que viene. 


Para recoger este premio tengo que responder a once preguntas que me lanza “Mamá al borde de un ataque de besos” y nominar a otros once blogs con menos de 100 seguidores. Allá vamos.

1. ¿Qué es lo que más odias de la maternidad?
Lo que menos me gusta de ser madre es que no puedes dejar de serlo ni un solo segundo.

2. Y, ¿qué es lo que más adoras de la maternidad?
Mi niño, su sonrisa, verle cambiar cada día. Y no sigo que me pongo moñas.

3. ¿Cuánto tiempo hace que tienes el blog?
Cuatro meses.

4. ¿Por qué decidiste abrir un blog?
Porque estaba harta de escribir sobre cadáveres. Necesitaba recuperar la escritura y sentir que podía servir para algo más que para hablar de muertos.

5. ¿Puedes resumir de qué va tu blog?
De tonterías que se me pasan por la cabeza. De mi familia. De nuestros viajes. De sacar adelante a un bebé en medio de una vorágine. De sacar adelante una tesis doctoral en medio de la crianza de un bebé. 

6. ¿Eres estricta en los horarios y hábitos de tu hijo?
No mucho. El único horario que hemos tratado de inculcarle es el de acostarse por las noches. Las siestas, las comidas y demás rutinas se producen cada día según van llegando, aunque el baño por ejemplo siempre lo hacemos a última hora. 

7. ¿Qué has dejado de hacer por ser madre?
Salir a tomar cervecitas por la noche, a cenar. Todo eso se hace ahora en casa.

8. ¿Cómo te gustaría ver a tu hijo de aquí a 20 años?
Pues libre. Responsable. Autosuficiente.

9. ¿Cómo describirías los dos primeros meses de ser mamá?
Cansados. Desconcertantes. Estresantes. Están cubiertos por una neblina de lo agotada que estaba y me cuesta recordar los detalles.

10. ¿Qué opinas de la educación en casa?
No tengo una opinión muy desarrollada. Supongo que bien, siempre que el niño se relacione suficientemente con otros niños. Aunque requiere de una estabilidad económica que haga posible a uno de los progenitores estar con él todo el día, así que imagino que no es un modelo extensible a todas las familias.

11. ¿Qué es lo que más te preocupa sobre el futuro de tu hijo?
Pues en una sociedad cada vez más precarizada hay pocas cosas que no me preocupen, empezando por la calidad de la educación y la sanidad que va a recibir. Estando en paro me preocupa también cómo sacarlo adelante.

Los once blogs que nomino son:

Ceci n’est pas une pipe – Porque es un blog con un contenido y unas imágenes preciosas.

History on the go – Porque Juanma conoce bien la tesitura en la que se mueve un padre doctorando y porque la historia mola.

La pequeña felicidad – Para animar a mi prima a que vuelva a escribir, que lo ha dejado un poco aparcado, y mejor si nos sorprende con una entrada un poco menos oscura que la última.

Una princesa guisante – Porque alucino con la cantidad y variedad de actividades para hacer con niños que nos propone mamá guisante, todas aptas para bolsillos en crisis.

Blog de una embarazada primeriza /Primeriza en Apuros – Porque la autora me parece una chica muy simpática.

La hipster family de Barcelona – Por divertido y bonito.

Gafapapás – Para animarlos a seguir que están un poco parados, presumiblemente porque ya han debido tener a su criatura. 

Padres en Prácticas – Por sus ilustraciones y sus consejos prácticos y para que estrenen su paternidad con un premio.

¿Quién te lo ha dicho? – Porque me fascinan los abuelos.

Y yo con estas barbas – Por su sentido del humor.

Y aunque se salga estrictamente de las normas y seguramente esté harta de recibir este tipo de premios, mi último premio va para Begobolas, porque su blog me encanta y además lleva tanto tiempo escribiendo que yo todavía no me lo he leído entero, así que cuando me aburro voy mirando sus entradas para echarme unas risas. Y en una de esas me he enterado de que es de mi barrio.

Mis preguntas para los nominados:
¿Por qué empezar un blog?
¿Cuál es el blog que más te inspira?
¿Qué te parecen este tipo de premios blogueriles?
¿Cuál es tu ciudad favorita?
¿Y tu cerveza favorita?
¿Qué libro recomendarías a otro bloguer?
¿Cómo sería un día perfecto?
¿Cómo compaginas la vida familiar y la profesional?
¿Cuál es tu juego de cartas preferido?
¿Algún vicio confesable?
¿Estás harto ya de contestar a estas preguntas?