martes, 13 de enero de 2015

Lágrimas y lágrimas




Todo el mundo sabe que después de parir a las mujeres se nos ponen las hormonas por sombrero y que además de no poder sentarnos a gusto durante unas semanas, de las cicatrices y de otras lindezas varias que acompañan al parto hospitalario, echamos la lagrimita por cualquier motivo. Esto es rigurosamente cierto. Aunque en mi caso, más que lagrimitas eran lagrimones. Vaya, que yo no he llorado nunca en mi vida tan desconsoladamente. Y eso que siempre he sido de lágrima muy, muy fácil.

Lo que no te dicen es que las llantinas post-parto se prolongan mucho más allá de la cuarentena. El desconsuelo ya no es tan grande, pero los motivos del llanto son cada vez más estúpidos. En los últimos tiempos recuerdo haber llorado a moco tendido por las siguientes chuminadas: el anuncio de coca-cola, el anuncio de Ikea, un documental sobre pingüinos, otro documental sobre elefantes, descubrir las cifras de mortalidad infantil de los siglos XIX y XX, la viñeta de Mafalda en la que Guille le confiesa que le echa mucho de menos cuando se va a la escuela todas las mañanas o la noticia de que el gordo de la lotería de El Niño había caído íntegramente en un barrio trabajador de Leganés. Ver una película de Harry Potter ahora es todo un dramón. Y si se me ocurre descargarme un video de la página esa “Cosas que inspiran” podéis estar seguros de que la cosa no va a acabar bien. ¿Qué pasará el primer día que tenga que dejar a Mopito en el cole? ¿Llorará él o lloraré yo?

Esta semana, además, nos han visitado algunos de esos invitados indeseables que nunca faltan en el invierno, como la tos y los mocos. Para aliviar los síntomas, hemos estado durmiendo con una cebolla debajo de la cama. El resultado, además de ir desprendiendo por la vida un delicado aroma a eau de cebolla, es que ahora ya no puedo descansar del lagrimeo ni de día ni de noche. Me siento como si fuera July Andrews en aquella famosa película musical que contaba las aventuras de la familia Von Trapp, sólo que sin la parte de las sonrisas. Y sin tiroleses, claro.

16 comentarios:

  1. Jajajaja nadie nos dijo que nos fuésemos a convertir en un drama de madres. Yo comencé a llorar cuando rompí aguas mientras gritaba "me da miedoooooo pariiiiir", y mira no he parado, lloro cuando Vikingo hace algo nuevo y da palmaditas, lloro con vídeos de gatitos monos y me emociono con cualquier chuminada. Ahora todo es "cuqui" no me reconozco, yo creo que en el paritorio nos insertan un mecanismo de llanto mamil y alé, a tirar millas....¡un show! Besotes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja... Pues sí, yo no voy a decir que no me reconozco, porque como digo siempre he sido llorica, pero la verdad es que lo paso mal con los sofocos que me pego a veces. Necesito que esto pare!!

      Eliminar
  2. Ayyy....a mí me pasa igual. Tengo que admitir que soy de lágrima muy fácil, pero no imaginaba que me convertiría en una llorona compulsiva jeje
    Me ha encantado lo de llorar con los documentales etc...si es que lo hacen para que lloremos y tocarnos la fibra! No desesperes amiga, cuando mopito vaya al cole lloraréis las primeras semanas, después te "abandonará" por los juegos y sus nuevos amigos, pero cuando salga de allí, se lanzará a tus brazos. Millones de besos de llorica a llorica :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No quiero ni pensarlo que me pongo mala.
      Los documentales son terribles. Cuando van de leones lloro porque no han podido cazar a las cebras y se van a morir de hambre... Y cuando son de cebras porque se las come el león. Horrible, horrible. Besotes!

      Eliminar
  3. jajaja, pues a mí lo de las lágrimas no me ha afectado tanto, aunque sí he notado que ya no puedo ver a un niño sufrir en la tele, lo paso mal. Juego de tronos ahora es más dramón que nunca!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi eso me pasa muchísimo. Antes era bastante más insensible a eso pero ahora es ver a un nene y ponerme mala. Por eso lo de las cifras de mortalidad infantil, que me helaron la sangre...

      Eliminar
  4. Me pasa lo que a tí, soy de lágrima fácil, así que ahora más. Lo que más me llama la atenciónes cuando lloro por cosas "irracionales", como el anuncio de coca-cola (con lo mal que me cae esa gente) o el concierto de año nuevo. Ni te cuento los lagrimones mientras miraba a Peque disfrutar de la Cablagata de Reyes, ufffff.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me pasa igual, hay cosas con las que encima me da rabia llorar porque sé que me están manipulando (como la publicidad o vídeos similares). Pero no lo puedo evitar...

      Eliminar
  5. Tengo que confesar que ahora me emociona muchísimo (más aún, y ya es decir) las noticias malas que tienen como protagonista un niño. O una mamá. O un papá. No sé por qué pero no soy capaz de ver a la pobre bebé de The Walking Dead sin que se me encoja el corazón :-D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi me pasa exactamente lo mismo, las desgracias que implican a niños me producen unos sofocos terribles. Antes no me afectaba tanto. Será que nos convertimos en Madres con mayusculas, no?? Qué movida!!

      Eliminar
  6. aiiiii a mi me pasa igual!!! fui a ver la película de grandes héroes (no se como se llama en España) y a mi hija le cayó una lagrimilla pero es que a mi...más de 100!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, yo me metía mucho con mi madre de broma por lo llorona que era, además que siempre la veía yo ahí contenerse las lágrimas en el cine o lo que fuera y entonces yo (aposta y sabiendo lo que iba a pasar) le preguntaba "¿mamá estás llorando?". Y entonces era cuando la pobre mujer empezaba a llorar a lágrima viva. Y mira, ahora estoy yo igual.

      Eliminar
  7. A mi no me ha hecho falta parir para ser de lágrima muy fácil. Me emociono con la cosa más chorra del mundo. Y más de una vez, trabajando en oficina, he tenido que reprimir las lágrimas tras ver un vídeo para no tener a todo el mundo preguntándome qué me pasa :-) Ahora con Maramoto me afectan mogollón las cosas que implican a peques. Me superan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jaja, lo de reprimir las lágrimas es un clásico. A mi se me da fatal. Estamos todos igual con lo de ver nenes pasándolo mal, es una bajona.
      Un besote!

      Eliminar
  8. no soy de lágrima fácil, pero llevo siempre pañuelitos de papel porque he crecido rodeada de mujeres que sí lo son... será que ellas son mamás y yo no? en todo caso, quieres uno? (^_^)o<

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tú eres entonces como Pedro que no llora nunca... Como yo le digo, es el hombre de hielo. Pero bueno, a los llorones nos viene bien alguien así, con su paquete de pañuelos intacto. ;-)
      Besos!

      Eliminar